divendres, 27 de novembre de 2009

Reflexions polítiques l'endemà del famós editorial

L’endemà del ja famós editorial de dotze diaris catalans, un seguit de reflexions volten pel meu cap:

- La importància de la participació de La Vanguardia. Independentment de ser un fet sense precedents (i molt important), la incorporació d’aquest diari a aquesta iniciativa és fonamental. Dels altres diaris és més o menys d’esperar aquesta actitud, però la pedra de toc és que la moderació i la importància a nivell estatal de La Vanguardia hi són presents, i això li dóna una major dimensió al text.

- L'article demostra un cop més què està passant amb la Constitució. Un text promulgat en el seu moment per a fer progressar políticament el país, sembla que ara sigui un fre per a aquest. No s'ha d'oblidar que el Tribunal Constitucional (per molts problemes interns que ara mateix tingui) no decideix què és universalment legal i què no, sinó que jutja què és constitucional i què no ho és.

- En aquest sentit, la pregunta que em faig jo és: no seria més apropiat, que en comptes de modificar un text recolzat àmpliament pels electors catalans i dues cambres, s'hauria de reformar el text de referència (la Constitució)? Perquè en el fons, molts ciutadans no vam poder votar una llei bàsica que encara és vigent passats trenta anys.

- És una reflexió tant simple i bàsica com pràctica per a poder afrontar el futur polític d'aquest país. I més enllà dels debats sobre nació.si i nació.no, aquí l'important és que s'està entrant en un espiral de contradiccions polítiques que acabaran amb un canvi d'etapa. Com bé diu l'editorial, està en perill un dels principi bàsics de la nostra societat (jurídicament basada en el dret romà): "el que està pactat s'ha de complir".

dijous, 26 de novembre de 2009

La dignidad de Catalunya

"Después de casi tres años de lenta deliberación y de continuos escarceos tácticos que han dañado su cohesión y han erosionado su prestigio, el Tribunal Constitucional puede estar a punto de emitir sentencia sobre el Estatut de Catalunya, promulgado el 20 de julio del 2006 por el jefe del Estado, rey Juan Carlos, con el siguiente encabezamiento: "Sabed: Que las Cortes Generales han aprobado, los ciudadanos de Catalunya han ratificado en referéndum y Yo vengo en sancionar la siguiente ley orgánica". Será la primera vez desde la restauración democrática de 1977 que el Alto Tribunal se pronuncia sobre una ley fundamental refrendada por los electores.

La expectación es alta. La expectación es alta y la inquietud no es escasa ante la evidencia de que el Tribunal Constitucional ha sido empujado por los acontecimientos a actuar como una cuarta cámara, confrontada con el Parlament de Catalunya, las Cortes Generales y la voluntad ciudadana libremente expresada en las urnas. Repetimos, se trata de una situación inédita en democracia. Hay, sin embargo, más motivos de preocupación. De los doce magistrados que componen el tribunal, sólo diez podrán emitir sentencia, ya que uno de ellos (Pablo Pérez Tremps) se halla recusado tras una espesa maniobra claramente orientada a modificar los equilibrios del debate, y otro (Roberto García-Calvo) ha fallecido.
De los diez jueces con derecho a voto, cuatro siguen en el cargo después del vencimiento de su mandato, como consecuencia del sórdido desacuerdo entre el Gobierno y la oposición sobre la renovación de un organismo definido recientemente por José Luis Rodríguez Zapatero como el "corazón de la democracia". Un corazón con las válvulas obturadas, ya que sólo la mitad de sus integrantes se hallan hoy libres de percance o de prórroga. Esta es la corte de casación que está a punto de decidir sobre el Estatut de Catalunya. Por respeto al tribunal –un respeto sin duda superior al que en diversas ocasiones este se ha mostrado a sí mismo– no haremos mayor alusión a las causas del retraso en la sentencia.
La definición de Catalunya como nación en el preámbulo del Estatut, con la consiguiente emanación de "símbolos nacionales" (¿acaso no reconoce la Constitución, en su artículo 2, una España integrada por regiones y nacionalidades?); el derecho y el deber de conocer la lengua catalana; la articulación del Poder Judicial en Catalunya, y las relaciones entre el Estado y la Generalitat son, entre otros, los puntos de fricción más evidentes del debate, a tenor de las versiones del mismo, toda vez que una parte significativa del tribunal parece estar optando por posiciones irreductibles. Hay quien vuelve a soñar con cirugías de hierro que cercenen de raíz la complejidad española. Esta podría ser, lamentablemente, la piedra de toque de la sentencia.
No nos confundamos, el dilema real es avance o retroceso; aceptación de la madurez democrática de una España plural, o el bloqueo de esta. No sólo están en juego este o aquel artículo, está en juego la propia dinámica constitucional: el espíritu de 1977, que hizo posible la pacífica transición. Hay motivos serios para la preocupación, ya que podría estar madurando una maniobra para transformar la sentencia sobre el Estatut en un verdadero cerrojazo institucional. Un enroque contrario a la virtud máxima de la Constitución, que no es otra que su carácter abierto e integrador.
El Tribunal Constitucional, por consiguiente, no va a decidir únicamente sobre el pleito interpuesto por el Partido Popular contra una ley orgánica del Estado (un PP que ahora se reaproxima a la sociedad catalana con discursos constructivos y actitudes zalameras). El Alto Tribunal va a decidir sobre la dimensión real del marco de convivencia español, es decir, sobre el más importante legado que los ciudadanos que vivieron y protagonizaron el cambio de régimen a finales de los años setenta transmitirán a las jóvenes generaciones, educadas en libertad, plenamente insertas en la compleja supranacionalidad europea y confrontadas a los retos de una globalización que relativiza las costuras más rígidas del viejo Estado nación. Están en juego los pactos profundos que han hecho posible los treinta años más virtuosos de la historia de España. Y llegados a este punto es imprescindible recordar uno de los principios vertebrales de nuestro sistema jurídico, de raíz romana: Pacta sunt servanda. Lo pactado obliga.
Hay preocupación en Catalunya y es preciso que toda España lo sepa. Hay algo más que preocupación. Hay un creciente hartazgo por tener que soportar la mirada airada de quienes siguen percibiendo la identidad catalana (instituciones, estructura económica, idioma y tradición cultural) como el defecto de fabricación que impide a España alcanzar una soñada e imposible uniformidad. Los catalanes pagan sus impuestos (sin privilegio foral); contribuyen con su esfuerzo a la transferencia de rentas a la España más pobre; afrontan la internacionalización económica sin los cuantiosos beneficios de la capitalidad del Estado; hablan una lengua con mayor fuelle demográfico que el de varios idiomas oficiales en la Unión Europea, una lengua que en vez de ser amada, resulta sometida tantas veces a obsesivo escrutinio por parte del españolismo oficial, y acatan las leyes, por supuesto, sin renunciar a su pacífica y probada capacidad de aguante cívico. Estos días, los catalanes piensan, ante todo, en su dignidad; conviene que se sepa.
Estamos en vísperas de una resolución muy importante. Esperamos que el Tribunal Constitucional decida atendiendo a las circunstancias específicas del asunto que tiene entre manos –que no es otro que la demanda de mejora del autogobierno de un viejo pueblo europeo–, recordando que no existe la justicia absoluta sino sólo la justicia del caso concreto, razón por la que la virtud jurídica por excelencia es la prudencia. Volvemos a recordarlo: el Estatut es fruto de un doble pacto político sometido a referéndum.
Que nadie se confunda, ni malinterprete las inevitables contradicciones de la Catalunya actual. Que nadie yerre el diagnóstico, por muchos que sean los problemas, las desafecciones y los sinsabores. No estamos ante una sociedad débil, postrada y dispuesta a asistir impasible al menoscabo de su dignidad. No deseamos presuponer un desenlace negativo y confiamos en la probidad de los jueces, pero nadie que conozca Catalunya pondrá en duda que el reconocimiento de la identidad, la mejora del autogobierno, la obtención de una financiación justa y un salto cualitativo en la gestión de las infraestructuras son y seguirán siendo reclamaciones tenazmente planteadas con un amplísimo apoyo político y social. Si es necesario, la solidaridad catalana volverá a articular la legítima respuesta de una sociedad responsable"
És carn de text històric.

diumenge, 22 de novembre de 2009

Política i esport


Sovint escolto als mitjans de comunicació la famosa frase de “no s’ha de barrejar política i esport”, sembla que aquest tòpic està força estès entre el periodisme esportiu. El que em fascina realment no és la frase en sí, sinó que no sembla posar-se en dubte. És una cosa preestablerta, fins i tot un tema tabú. I realment, quan un hi pensa fredament, s’esgarrifa.

Perquè resulta que els campionats i trofeus més importants i prestigiosos del planeta esportiu estan basats en la política, en l’ens bàsica de divisió política. I quan no ho són, es polititzen fins uns extrems molt delicats. D’aquesta manera trobem que, quan els esportistes van a les Olimpíades cada quatre anys, hi van a representar els seus països i, si es dóna el cas que són els guanyadors, l’himne nacional (sagrat) sona als quatre vents per a tot l’estadi. Pobre d’aquell que posi en dubte aquest protocol. Existeix també un torneig anomenat Eurocopa de Nacions de futbol (vaja, quin nom menys poc polititzat), on una selecció de jugadors dels millors països van a competir, també cada quatre anys. Sembla que aquestes seleccions nacionals són sagrades perquè quan entren en conflicte amb els clubs (que tenen a sou els jugadors), aquestes surten sempre guanyant. Disbarats d’aquesta vida.

En el fons no es posen en dubte les seleccions nacionals (de l’esport que sigui) perquè esdevenen un dels únics elements de cohesió nacional que existeixen en el món contemporani. La victòria de l’equip d’un país és representada com el triomf de tota una nació. I de vegades, molts ho tenen com l’únic salvavides per a salvar-se o evadir-se d’una pobre realitat. Fa segles, la guerra era l’element clau per a la diferenciació entre els humans; i el fet de parodiar l’enemic, estranger, mitjançant tòpics que es mantenen en l’actualitat. Els comentaristes esportius usen la primera persona del plural per a les retransmissions: “estem jugant bé”, “hauríem de defensar millor”, “hem guanyat”. Se’m posa la cara morada només d’imaginar-me un país sencer jugant a un esport qualsevol dins una pista o un camp determinat. Però en el fons, metafòricament, es busca aquesta imatge: un país darrere un equip, un país darrere una sola persona. I això passa també en esports on el competidor ni tan sols està defensant el seu país: els esports de motor, el ciclisme en la majoria de casos, etc.

El fet de relacionar o barrejar política i esport no ens hauria de fer estirar els cabells perquè, en definitiva, el món que s’ha anat construint durant els anys està basat en unes divisions, unes identitats, que resulta difícil escapar-ne. D’aquesta manera ens trobem que totes les facetes de la nostra vida estan impregnades per aquesta concepció del món. El que acaba passant és que en alguns cops ens va perfecte i en altres ens incomoda.

diumenge, 15 de novembre de 2009

Kouign Amann


El Kouign Amann (pastís de mantega en bretó) és una de les especialitats reposteres més característiques de Bretanya, França. Tot i tenir una imatge “salvatge” i semblar força dolça i empalagosa, és una pasta que em va fascinar. Els seus orígens es troben al segle XIX.

Ingredients:
500 grams de farina
275 grams de mantega
200 grams de sucre
2 vasos d’aigua
20 grams de llevat
1 pessic de sal
1 ou

1. Dissoldre el llevat en aigua calenta, afegir la farina i la sal.
2. Combinar els ingredients treballant força la massa, fins que sigui homogènia. Deixar reposar la massa en un lloc fred durant una hora.
3. Estirar la massa sobre una superfícies enfarinada.
4. Estendre la mantega fent una capa uniforme sobre la massa. Empolvorar-ho amb sucre.
5. Plegar la massa en quatre i esperar entre 10 minuts i un quart d’hora.
6. Repetir aquesta operació uns quatre cops, sempre deixant aquest temps entre els plecs.
7. Untar de mantega un motlle i deixar-hi allà la massa. Deixar-ho reposar mentre el forn es precalenta a 200-210 ºC
8. Untar la massa d’ou i enfornar-ho uns 25 minuts

A mi no em va sortir, però ho tornaré a provar.

dijous, 12 de novembre de 2009

Doves, amb un cor búlgar


El passat dia 22 d’octubre el grup de rock britànic Doves va oferir un concert al Camden Roundhouse acompanyat del London Bulgarian Choir. Una experiència única, original i segurament sorprenent que m’hauria agradat veure en directe. Doves va tocar una selecció d’alguns dels seus millors temes dels quatre àlbums d’estudi que ha tret a dia d’avui: Lost Souls (2000), The Last Broadcast (2002), Some Cities (2005) i Kingdom Of Rust (2009). Realment, l’acompanyament del cor búlgar li dóna una altra dimensió (més exòtica?) a la música dels de Manchester. Tot seguit hi ha el setlist que van presentar i els links per veure-ho a Youtube, en una qualitat més que acceptable (clicant HD):
1. Snowden
2. Winter Hill
3. Firesuite
4. 10:03
5. Pounding
6. Jetstream
7. The Storm
8. The Greatest Denier
9. Kingdom Of Rust
10. Last Broadcast
11. Catch The Sun
12. Birds Flew Backwards
13. The Cedar Room
14. There Goes The Fear

dimarts, 10 de novembre de 2009

El passat, present





Marea baixa. Dos nens juguen amb la fina i humida sorra de la platja. Són conscients que hi ha quelcom estrany que els acompanya a poca distància. És possible que estiguin farts de veure-ho o, simplement, no saben què és. Metàl·lic, oxidat, vell. Es tracta d’una de les restes del desembarcament aliat a les platges de Calvados, Normandia. Un bon grapat d’anys fa ja d’aquella famosa data, sis de juny de 1944. I allà segueixen, com avisant-nos: “Ull! Aquí va passar alguna de grossa” o “Les petjades d’una guerra no són fàcils d’eliminar”. Sembla, doncs, un recordatori.
Es tracta de la població d’Arromanches-les-Bains, una de les localitats franceses on millor es poden apreciar les restes de la segona guerra mundial. A l’horitzó es pot divisar el port artificial (Mulberry Harbour) usat per a fer possible l’Operació Overlord. Conèixer i reflexionar sobre què va passar el Dia D i les jornades posteriors esdevé obligat en aquestes circumstàncies.
Uns quilòmetres més a l’oest, la platja deixa lloc a vertiginosos penya-segats. Seguint la ruta del desembarcament, trobem unes antigues bateries alemanyes prop de la localitat de Longues-sur-Mer. Decideixo fer-hi un cop d’ull per dins d’una d’elles. Ambient humit, llòbrec, fosc. Aquestes estructures de ciment incrustades al terreny han aconseguit mantenir l’horror, el drama, l’angoixa de la guerra. Un lloc massa tenebrós per a passejar sol, tot i la impossibilitat de perill. Les imatges de la pel·lícula “Salvar el soldat Ryan” hi són més que presents. De lluny se senten veus en alemany, o almenys la imaginació enmig de la obscuritat ho permet. És millor sortir a l’exterior i tornar a l’actualitat, perquè l’experiència, tot i fictícia, és macabre.
L’última parada de la ruta és el Pointe du Hoc. La combinació que es produeix en aquest cap de la costa normanda és espectacular. Les formes dels cràters de les bombes sobre la verda gespa, una posta de sol rogenca i el mar de fons, sota la immensa paret de pedra. La jornada acaba, el nostre particular Dia D, però des d’aquest moment es manté viva en la memòria.
Des de fa uns dies he començat a llegir el llibre de l’historiador britànic Antony Beevor sobre la batalla de Normandia. Una bona manera de conèixer una mica més sobre el que va passar allà ara fa més de mig segle.





dilluns, 9 de novembre de 2009

Reflexions sense sentit per culpa del fred


Malalt. Això em passa per anar al Camp Nou amb roba d’entretemps. Com a mínim tinc una excusa per a actualitzar d’una vegada el blog, que està més que mort. I també puc acabar de preparar l’exposició oral del dimecres sobre el “sistema d’insaculació”, un invent que algú es va treure de la màniga per acabar amb follons politics ara fa més de 500 anys. Resulta que triaven els càrrecs polítics d’institucions com les de Barcelona (Consell de Cent i companyia) o la Generalitat per sorteig, traient el nom de l’escollit d’una bossa. Si la broma va durant uns 200 anys, malament no deurien anar encaminats. Em pregunto si seria aplicable a l’actualitat. Almenys seria curiós. Tinc la sensació, però, que el món seguiria igual.